Historia

Orígenes

El “senior” García López de Lodosa actuaba en 1120 como mandatario del monarca pamplonés en Mendavia. Seguía siendo villa de señorío nobiliario a mediados del siglo XIV cuando su titular Martín Jiménez de Lerga la vendió al monasterio de La Oliva, el cual la enajenó a su vez en 1352 al rey Carlos II. Este la concedió con su castillo en 1368 al vizconde Hugo de Cardona y, posteriormente a Juan Ramírez de Arellano, a cuyo linaje quedó vinculada.
Incorporación a Castilla

Tras la incorporación de Navarra a la Corona de Castilla, Lodosa se mantuvo como lugar de señorío, y así subsistió hasta la primera mitad del siglo XIX, cuando desapareció este tipo de régimen. A fines del siglo XVIII la villa era exenta y del señorío de Altamira, quien ponía al alcalde mayor y, a propuesta de la villa, también al alcalde ordinario. En la división de partidos que se llevó a cabo en las Cortes de Navarra de 1757, Lodosa se incluyó en el que recibió el nombre de condado de Lerín. Con las reformas municipales de 1835-1845 y la abolición definitiva de las jurisdicciones señoriales, la villa quedó como ayuntamiento de régimen común, hasta nuestros días.
Guerra Carlista

Durante la primera guerra carlista (1833-1839) Lodosa sufrió los embates de ambos lados: los carlistas asaltaron y destruyeron la casa municipal donde se habían atrincherado los “nacionales”; pero el 19 de agosto de 1836 los propios carlistas, mandados por Iturralde, fueron batidos por la columna Cristina de Iribarren.
Desarrollo industrial

Lodosa siguió creciendo casi ininterrumpidamente durante la segunda mitad del siglo XIX. En el siglo XX, Lodosa experimentó una temprana industrialización a principios de los sesenta con la instalación de varias fábricas conserveras. Hasta este momento, la mayor parte de las familias de Lodosa vivían o dependían del campo. Las 100 hectáreas de regadío que se extienden a ambos lados del Ebro, más las tierras de secano constituían la base económica de este pueblo, cuyo nivel de población se mantuvo durante todo el siglo XX por encima de los 4.000 habitantes.